EL FRACASO DE LA OFENSIVA FINAL DE 1981

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Hace 32 años, los terroristas del FMLN en contubernio con el traidor Francisco Mena Sandoval, destacado en ese momento en la 2ª. Brigada de Infantería de Santa Ana, iniciaron lo que se conoció como la “Ofensiva Final”, sin embargo, la valentía y el arrojo de los soldados de la Fuerza Armada, lograron detener la agresión de los terroristas y los obligó a replegarse a las montañas, luego de casi nueve años de ataque urbanos que iniciaron con el asesinato de dos guardias nacionales que resguardaban las instalaciones del Hospital Infantil “Benjamín Bloom” solo para “recuperar” dos fusiles alemanes G-3.

Para algunos historiadores, esa agresión constituyó el inicio de la guerra de agresión terrorista que sufrimos hasta 1992 y que se ha trasladado al campo político con una inseguridad peor que la que se vivía en el conflicto, ya que entonces el promedio de muertes era de 17 muertos diarios y en la actualidad hemos llegado a 34 asesinados por día.

La llamada primera Ofensiva Final, constituyó el primer desengaño de los terroristas que creyeron que “el pueblo” se levantaría junto a ellos contra su Fuerza Armada, sin embargo, el rechazo del pueblo fue manifiesto y se repetiría en noviembre de 1989 cuando los terroristas llevaron hasta fusiles Ak-47 nuevos, de fabricación soviética y china, a los suburbios de San Salvador y lo que la población hizo fue salir huyendo, permitiendo a la Fuerza Aérea y al Ejército de tierra sacar en “guinda” a los terroristas que dejaron un reguero de destrucción, muerte y muchos guerrilleros muertos, especialmente los que les provocaron el Batallón de Paracaidistas en Soyapango, incluidos todos los miembros de las maras “Gallo” y “Chancleta” que delinquían junto a ellos en esa zona y los del glorioso Batallón Atlacatl en las colonias Zacamil y Escalón principalmente.

Y este fracaso, de rechazo total del pueblo, acompañó toda la historia terrorista del FMLN. En la época de la guerra se manejó un lema que decía: “Juntos Pueblo y Fuerza Armada”, y eso fue lo que precisamente impidió
que El Salvador cayera en las garras del comunismo internacional como Cuba y Nicaragua y ahora Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Luego de la tal Ofensiva Final, la Fuerza Armada comprendió que ésta era una guerra no convencional a la que estaba acostumbrada, y como tal, debía adaptar sus fuerzas y crear unidades de mayor movilidad y versatilidad, por lo que se convocó inmediatamente al mejor soldado del país: el Tte. Cnel. Domingo Monterrosa Barrios, a quien personalmente se le encargó la preparación del Batallón de Infantería de Reacción Inmediata Atlacatl, lo cual no pasó con el resto de BIRI, los cuales recibieron su entrenamiento en Honduras, el Comando Sur y Estados Unidos.

Ello permitió a Domingo Monterrosa transmitir su carisma a todos sus comandos, quienes a pesar de estar mal equipados en un principio, supieron enfrentar las dificultades, adaptarse, avanzar y cumplir con la misión que se le había confiado.

Y ese carisma supo mantenerse en el Batallón hasta su desmovilización, de hecho, los delincuentes terroristas pusieron, como condición para firmar los llamados Acuerdos de Paz, la desmovilización inmediata de los BIRI y de los valientes Cuerpos de Seguridad, especialmente la Guardia Nacional a la que también perteneció nuestro héroe Domingo Monterrosa.

Como podemos ver, la osadía de los terroristas de lanzar esa “Ofensiva Final” hace 32 años, luego de haber recibido 800 toneladas de armas y municiones. provenientes de desechos de la guerra de Vietnam, vía Cuba-Nicaragua, permitió a la Fuerza Armada enfrentar con profesionalismo la mayor agresión sufrida por la República en toda su historia desde su fundación en 1824.

A pesar de la vergonzosa traición de Mena Sandoval y sus cómplices, la Fuerza Armada recuerda con respeto la memoria de todos los soldados, clases, oficiales y jefes que cayeron con honor en el cumplimiento del deber a lo largo de a guerra, conformando una pléyade de héroes encabezados

15 de Septiembre de 1981

Continuacion de la entrega “El Atlacatl fue parte de la respuesta a una crisis conflictiva en 1981

Entrega del Pabellon Nacional al Batallon AtlacatlA mediados de 1981, el mundo ya había tenido su cuota de actos violentos. A poco de asumir la presidencia de Estados Unidos, Ronald Reagan era atacado a tiros. Reagan estuvo cerca de perder la vida. La oportuna atención permitió que sobreviviera. En mayo de ese mismo año, el Papa Juan Pablo II se convirtió en el blanco de un fanático islámico. El acto causo indignación y angustia en todo el mundo, incluyendo a El Salvador. No era para menos, dos inconos del anticomunismo habían sido víctimas de atentados armados.

En esta entrega presentamos tres nuevos hechos que marcaron 1981. El primero de estos es la inoportuna intromisión en los asuntos internos de El Salvador por parte de los gobiernos de Francia y México. Por otro lado, el 15 septiembre, durante un acto cívico en la capital salvadoreña, el nuevo batallón Atlacatl era introducido al pueblo salvadoreño.

  • 28 de agosto – Posterior al fracaso de la “ofensiva final”, el FMLN gestiono a través de los gobiernos de Francia y México un comunicado en el cual dichas naciones reconocían a la organización terrorista salvadoreña como “fuerza beligerante”. Dicho reconocimiento se dio en Francia una vez ascendió al poder un gobierno de corte socialista liderado por Francois Miterrand. El asesor de políticas exteriores de este nuevo gobierno era Regis Debray, compañero de aventuras del “Che” Guevara.
  • 15 de septiembre – La Junta Revolucionaria de Gobierno anuncio en un acto cívico que conmemoraba un aniversario más de nuestra patria, nuevas elecciones para designar a diputados a la Asamblea Constituyente, las cuales tendrían lugar en marzo de 1982. A dichos comicios se invito a participar al MNR y al UDN. También se invito al FDR (el ala política del FMLN) a que se inscribiera como partido político y compitiera como otra fuerza más por el voto. Básicamente el Ing. Duarte invito a los insurgentes a abandonar las armas, incorporarse al proceso democrático y demostrar su fuerza en las urnas. Los terroristas rechazaron la invitación y continuaron optando por el camino de las armas y el terror. En diferentes oportunidades, miembros del FMLN ingresaron a poblaciones y a punta de cañón, exigieron a los pobladores entregar sus cédulas de indentidad para que estos no pudieran ejercer su derecho constitucional.
  • Durante el mismo acto de independencia, el Coronel Jaime Abdul Gutierrez hizo entrega del pabellón nacional al comandante de la primera unidad de reacción inmediata de El Salvador, Tte. Cnel. Domingo Monterrosa Barrios. Esta fue la manera como la Fuerza Armada de El Salvador y el gobierno de la república presentaban la nueva unidad elite al pueblo salvadoreño. Durante el acto, el Atlacatl vistió el uniforme camuflado que lo caraterizo en su inicio y realizo un acto de destreza militar al Alto Mando y al publico asistente. Una vez finalizado el acto, el coronel Monterrosa se dirigió al grueso de la tropa que permanecía en descanso al borde de la pista del estadio. De manera improvisada, Domingo Monterrosa se aproximo a ellos y alzando el braso les grito: “¡Tropa, al trote!” De manera espontánea todos gritaron “¡Atlacatl!” La reacción paralizo y sorprendió a los asistentes.

  • 15 de octubre – Centenares de terroristas del FMLN apoyados por miembros de la organización terrorista conocidad como ETA sometieron a un grupo de valientes guardias nacionales y tropa regular que vigilaba lo que por muchos años se conoció como “el puente de oro”. La destrucción fue total. El objetivo de este acto fue tan simple como las mentes que lo idearon. El FMLN pretendía aislar la zona oriental y con ello reforzar las posibilidades de hacerse con un territorio que les permitiera negociar con los países que les habían dado reconocimiento como “fuerza beligerante” pero para sorpresa de ellos, el paso sobre el río Lempa se restableció semanas después de la destrucción gracias al esfuerzo del gobierno de ese entonces.

Continuará…

El Atlacatl fue parte de la respuesta a una crisis conflictiva en 1981

El inicio de la década de los Ochentas estuvo marcado por una serie de eventos que pusieron al país en crisis. El Salvador era un país sumergido en una amarga transición política de juntas de gobierno luego del golpe de estado en 1979. Por otro lado, la organización terrorista FMLN lanzaba la tristemente conocida “Ofensiva Final” en enero de 1981. Así mismo destruyo el “Puente de Oro” en octubre de ese año, infraestructura vital y emblemática de El Salvador. Estos actos de terror estuvieron acompañados de una serie de golpes a la Fuerza Armada de El Salvador y una organizada campaña internacional de difamación en contra de los cambios democráticos que estaba experimentando el país.

Fuera de las fronteras salvadoreñas la situación también tuvo una serie de eventos emblemáticos. El más notorio y quizás con más incidencia en nuestro país fue la elección del cuadragésimo presidente de los Estados Unidos. En enero de 1981, bajo un ambiente hostil de guerra fría, Ronald Reagan asumió la presidencia del gran país del Norte. Reagan, un férreo defensor de la libertad de los individuos y del establecimiento de la democracia, represento, por otro lado, una amenaza a los planes expansionistas del sandinismo de Nicaragua que se habían visto exaltados luego del derrocamiento del presidente Somoza en 1979. Los sandinistas, acompañados por el gobierno cubano, tenían a principios de los años ochentas, una participación directa en el conflicto salvadoreño mediante el abastecimiento logístico y capacitación de miembros del FMLN. Le elección del presidente Reagan inquieto los planes de Nicaragua.

En esta serie de entregas no pretendemos analizar detenidamente cada uno de los eventos del 81 sino resumirlos para poner todos los hechos en un contexto que permitan entender la situación imperante en ese año y que terminaron incidiendo en la visión estratégica y operativa del gobierno y la Fuerza Armada de El Salvador, situación que de alguna manera incidió en la concretizacion y despegue de lo que se llego a conocer como el Batallón de Infantería de Reacción Inmediata Atlacatl.

  • 10-12 de enero – La recién integrada organización terrorista, FMLN-FDR, lanzo una serie de ataques armados simultáneos a nivel nacional. A esta acción la denominaron “Ofensiva Final” – aunque de final no tuvo absolutamente nada. La ofensiva tenia como objetivo arrebatar el poder a la junta de gobierno y adelantarse a las políticas que surgirían una vez el nuevo gobierno de Ronald Reagan tomara posición. Luego de dos días de enfrentamientos la ofensiva se fue debilitando poco a poco hasta llegar al fracaso total. La Fuerza Armada de El Salvador salio triunfante – aunque con un fuerte llamado de atención – luego de haber sufrido ataques en la Segunda Brigada de Infantería, Destacamento Militar de Ingenieros, Destacamento Militar Numero 1 y Fuerza Aérea Salvadoreña.
  • 20 de enero – Ronald Reagan es proclamado cuadragésimo presidente de los Estados Unidos. La elección del nuevo mandatario trajo un giro dramático a las políticas hacia Centro América. Con la nueva administración vino la reanudación del ayuda militar hacia El Salvador. El presidente Reagan anuncio en marzo de 1981 aproximadamente $25 millones a la fuerza operativa militar salvadoreña .
    En una acción muy oportuna, el nuevo gobierno también removió al embajador de pensamiento izquierdista de los Estados Unidos en El Salvador, Robert White. El embajador se destaco por oponerse a la ayuda militar a nuestro país y apoyar abiertamente a la organización terrorista FMLN.
  • 1 de marzo – A mediados de 1980 la Fuerza Armada de El Salvador considero la idea de crear una unidad de desplazamiento rápido. En diciembre de ese mismo año la idea estaba bastante madurada y se comenzaron a organizar los mandos. El nombre aprobado por el Alto Mando de la Fuerza Armada para dicha unidad fue Batallón de Infantería de Reacción Inmediata Atlacatl (BIRIA). La comandancia de dicha unidad se le asigno al legendario teniente coronel Domingo Monterrosa Barrios. El mando Ejecutivo le fue asignado al mayor Natividad Jesús Cáceres Cabrera. El Atlacatl nace oficialmente en marzo de 1981. Fue creado con cuatro compañías de fusileros, una compañía de mando y servicio, una compañía de mandos de apoyo y un escuadrón de reconocimiento. En total, el Atlacatl nació con 1,140 efectivos.

En abril de 1981, el Atlacatl realizo su primera operación en la zona de Morazan. Los resultados no fueron muy satisfactorios debido a la poca capacidad logística de la nueva unidad; pero la situación no se prestaba para más retrasos. El Atlacatl regreso a su base y repensó su forma de operar, entendió la necesidad de mayor capacitación, reinvento su capacidad táctica y reforzó su armamento. Estos fueron los primeros pasos para el despegue de una de las unidades con más historia heroica dentro de la fuerza armada. El Atlacatl se llego a convertir en el martirio de las bandas terroristas a tal punto que al enterarse de su aproximación la idea era huir “en guinda” y no necesariamente confrontarlo.

Continuará …