DOMINGO MONTERROSA

Nacistes en una ciudad cerca del cielo,
llevando la sangre de Barrios en tus vesnas,
nacistes el día del Señor,
de ahí tu nombre, de Él venías y a Él volverías.
Fuistes arrullado por el zenzontle y el talapo,
te perfumaron la flor del café y el azahar,
el aire de montaña fortaleció tu cuerpo,
los cantos de los ángeles tu espíritu.
Las primeras letras corrieron contigo
en calles empedradas y vientos de octubre.
Pero el águila debía emprender vuelo.
Llegastes al San Salvador pujante de los 50,
te perfeccionastes en el Isidro y en el Liceo,
sin querer asumistes la rapidez del escorpión
y la fuerza del león, ¡vaya combinación para la guerra!
Trazastes dos caminos para decidir:
la consagración sacerdotal o la consagración de las armas,
escogistes la segunda, ambas te llevarían al cielo.
Entrastes con coraje y decisión a la Escuela Madre,
a la Cuna de Valientes,
Por la Patria, ¡Vencer o Morir!
Barrios!!!!!!!! Pelotón de maniobra, práctica de tiro,
Academia, especializaciones, dominio del cuerpo,
imperio del espíritu, hambre, sed, cansancio,
alma de acero, espíritu guerrero, ánimo espartano.
Traje de Gala, juraste a la Bandera…
“—aún a costa de vuestra propia vida!!!!!!”
¡Sí lo juramos!!!!!!!!
Aquel juramento quedó vibrando para siempre en tu alma
Es lo que le dió sentido a tu vida…
Superastes todas las pruebas, con honores…
algunos decían fuerza excepcional…
tú sabías que simplemente era coraje…
Fuistes de Expedicionario a Honduras…
actuastes con honor, no abusastes del derrotado,
regresastes como Héroe y permanecistes así para siempre…
Fundastes la hermandad de la seda,
nos enseñastes que el parachute no muere,
solo se reagrupa en el cielo…
Huragan!!!!, el simpático Huragán,
fiel compañero, en la tierra y en el cielo,
también murió como héroe en Amatecampo,
llorastes en silencio su partida,
se reencontrarían en el reagrupamiento celestial.
Los tambores de guerra sonaban,
los apátridas planeaban la perdición de la Patria,
Tú permanecías siempre alerta al llamado,
y como era de esperar, fuistes el escogido,
el único soldado capaz de tal misión,
fundar el BIRIA…
Lo hicistes a tu modo, con tu carisma, con tu lema:
POR LA PATRIA Y CON DIOS!!!!
Con el símbolo de la resistencia del invasor:
Atlacatl el joven,
cuya sangre corre entre los guerreros que escogistes.
Los llevastes al límite como era tu costumbre.
Siempre es posible dar más porque el dolor no existe,
es una ficción de los cobardes.
Darse a la Patria, cumplir la misión, no había otro camino.
Las hordas invasoras temblabn ante el empuje de tu fuerza,
la llegada de los comandos aerotransportados
ponía en desvandada a los bandidos,
tus patrullas de reconocimiento eran fantasmas de la noche,
tus fuerzas de choque eran demoledoras,
el valor era a toda prueba,
el resultado solo uno: la victoria.
Marchabas al frente, en la primera linea de fuego,
sin privilegios, junto a tu tropa, eras un padre
más que un comandante,
Ante la orden dada tuvistes que partir,
A la Tercera que ahora lleva tu nombre,
y comandastes las operaciones
de la zona más herida de la madre Patria.
Asumistes como soldado y dejastes al BIRIA en buenas manos.
Pero la muerte rondaba traidora,
eran muchos los intereses,
que superaban el arte de la guerra,
no te soportaban los mercaderes del dolor,
eras su principal enemigo,
y la mano traidora actuó…
pensaron que te había matado,
solo te liberaron y te enviaron al Señor,
tu estatura de héroe los perseguirá siempre,
hasta el final de los tiempos,
muchos pretenderán manchar tu recuerdo,
solo nos unen más a tus hijos,
que en todo momento estamos en orden de batalla.
¡Por la Patria y con Dios!
¡Monterrosa Vive!

Sgto. Guido Miguel Castro

¿POR QUÉ BATALLÓN “ATLACATL”

Cuando las hordas terroristas arrecieron su accionar contra las unidades reguares del Ejército y de los cuerpos de seguridad se volvió necesario, por recomendación de los asesores norteamericanos y de los jefes militares de la época, la creación de una unidad militar capaz de realizar acciones de reacción rápida de forma contundente, que respondiera a la guerra de guerrillas practicada por los delta tangos.
Las unidades de los boina verdes norteamericanos fueron un primer modelo a ser estructurado: un Batallón de Infantería con una unidad de reconocimiento, una de armas de apoyo, una de mando y servicio y cuatro compañías de fusileros; un entrenamiento arduo que se tuteara con la muerte, una capacidad de supervivencia que formara hombres capaces de superar cualquier dificultad y con la capacidad de acción semi-independiente que le diera a esta unidad élite la solvencia necesaria para cumplir con su misión.
Sus símbolos: la figura del mítico Indio Atlacatl empuñando un fusil M-16 y el escudo formado por una letra “A” camuflageada y atravesada por un rayo y una flecha, reflejando el comienzo de una nueva era militar, la sigilosidad, la rapidez y la contundencia de este tipo de unidades de lucha irregular.
¿Por qué usar el nombre de Atlacatl?
Desde que se inició la discusión en 1980 sobre la creación de esta unidad se empezó a buscar un nombre que tuviera igual impacto que sus acciones, se decidió por el legendario prícipe pipil que resistió la conquista de Pedro de Alvarado en el territorio de Cuscatlán, que abarcaba desde el Río de Ateos hasta el Lempa. al igual que Atonal en la Batalla de Acaxual cuando hirió la pierna de Alvarado, dejándolo cojo para toda su vida, Atlacatl resistió a las armas de fuego de los españoles con su astucia, conocimiento del terreno y armas artesanles, pero sobre todo con el valor, coraje y arrojo que posibilita que cualquier soldado en condiciones desiguales de combate salga adelante: eso era precisamente lo que se pretendía con esta unidad especial, y nada mejor que la figura del príncipe pipil para designarlo. No lo he comprobado fehacientemente pero al parecer quien propuso este nombre fue mi Charly Monterrosa quien desde el principio fue el principal candidato a comandar esta unidad.
Ahora faltaba un comandante que encarnara las características de Atlacatl, se necesitaba un Príncipe de las Armas: solo podía ser el Teniente Coronel de Artillería DEM José Domingo Monterrosa Barrios, un militar que había destacado desde sus años en la Escuela Militar, fundador del Batallón de Paracidistas, disciplinado, obediente, en fin, con todas las características del mejor comandante de campo que haya conocido y conocerá la hostoria militar salvadoreña.
Pero al mismo tiempo que escogían al guerrero también estaban escogiendo al príncipe pipil: ningún comandante hasta entonces había sido como un padre de sangre con sus soldados, no solo era el primero en la linea de combate, sino también el primero en preocuparse por el bienestra y provisionamiento de sus unidades: más que los mismos ejecutivos de la unidad, alimentación, uniformes, arams, munición, base, transporte, todo. A ser un padre para su unidad, la unidad sería como una familia: él daba la vida pos sus soldados y los soldados daban la vida por él, todos daban la vida por el país pero con el honor, la hidalguía y el arrojo de un verdadero comando Atlacatl.
Por eso la mejor unidad militar de toda la historia salvadoreña lleva el nombre del Príncipe Atlacatl y nadie como José Domingo Monterrosa “Carlos”, podía encarnar mejor a este mpersonaje que representa el coraje de nuestra raza que se resistirá siempre a los intentos de sometimiento que hoy representa el comunismo internacional en sus nuevas fascetas “socialistas”.
¡Loor a los hombres que ofrendaron su vida y regaron con su sangre el suelo Patrio para impedir que el trapo rojo del comunismo sustituyera el pabellóna nacional que todos los hombres de armas juramos defender aún a costa de nuestra propia vida!
Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Arturo Castro