DOMINGO MONTERROSA ES UN HÉROE

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Desde la antigüedad, las culturas colocaban junto a los dioses a los héroes. Etimológicamente es difícil encontrar una raíz que devele su significado, pero generalmente los autores coinciden en que héroe es sinónimo de fuerte, poderoso, vigoroso, robusto, noble, digno, majestuoso e inteligente, cualidades por las cuales el héroe se distingue del resto de los hombres y se acerca a los dioses. En otras palabras, se designa con ese nombre a seres extraordinarios dentro de una sociedad o cultura. Seres casi perfectos que se acercan a la divinidad. Son el equivalente a los santos en la Iglesia Católica: personas de virtudes extraordinarias que son dignas de ser venerados e imitados.

Hoy se llama héroe al hombre que se distingue por sus hazañas, por su extraordinario valor, por su abnegación, y se ha inventado la palabra “superhombre” para designarlo.

Las características extraordinarias del héroe nace de dos fuentes: de Dios que las otorga y de la voluntad del hombre que las desarrolla. Una persona puede ser muy inteligente por razones anatómicas, fisiológicas y genéticas, pero si esa inteligencia no se cultiva, de poco sirven esos dones concedidos por Dios.

Domingo Monterrosa desde su infancia se dio cuenta que poseía facultades superiores a las de sus compañeros de juego y de aula, superó situaciones personales y familiares que a otros les hubiera hecho desistir de cualquier esfuerzo y se hubieran condenados a sí mismos a pasar toda su vida en la comodidad del anonimato de la pobreza y la ignorancia.

Al descubrir esas capacidades extraordinarias pudo haber pensado de forma egoísta y dedicarse a otras actividades lucrativas, sin embargo decidió ponerlas al servicio de su Patria, con el sacrificio y el riesgo que esto implicaba.

La vida militar no es, como algunos piensan, una fuente de enriquecimiento fácil y rápido, más bien es una vida de gran sacrificio, en la que se descuidan a la familia, se gana poco, se sufre mucho y se ejercen grandes responsabilidades.

Domingo Monterrosa sabía esto pero no dudó ni un momento en considerar que la Patria es un valor superior a la propia vida personal, y bajo esa perspectiva vivió siempre, por eso nunca conoció el miedo ni puso límites a sus fuerzas ni proyectos.

Por ese amor a la Patria luchaba por acabar con la guerra militarmente en el menor tiempo posible, no por odio a los terroristas sino por amor a su pueblo. Quería regalarle la paz a su gente, y el bienestar y trabajo que esa paz trae consigo.

Domingo Monterrosa se sacrificó a sí mismo por su País, de forma extraordinaria, fuera del común del resto de ciudadanos, que por lo regular velan únicamente por sus propios intereses y no por los demás, lo hizo sin medir las consecuencias, porque los héroes no miden consecuencias ni peligros.

Facultades y extraordinarias y entrega total al ideal del patriotismo convierten a Domingo Monterrosa en un verdadero héroe, en un ciudadano extraordinario, en un soldado ejemplar, en un padre modelo, en un ser extraordinario que Dios coloca solo cada cierto tiempo en los pueblos para recordarnos que la vida sin servicio no tiene sentido.

Cuantas veces he pedido a miembros de la Fuerza Armada que me definan al Coronel Domingo Monterrosa me han dicho sin pensarlo mucho, “Es un héroe”, una frase corta que posee un contenido infinito, héroe es la palabra que lo define y que resume su vida, y que ahora nos llama a tenerlo como ejemplo de entrega a los más preclaros ideales de una Patria que sigue amenazada por aquellos oportunistas que solo buscan su propio enriquecimiento sin importar el daño que provocan.

Domingo Monterrosa vivirá por siempre en la mente y el corazón de los verdaderos salvadoreños.

Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro

DOMINGO MONTERROSA 28 AÑOS DESPUÉS

domingo monterrosa

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Un día como ahora El Salvador enmudeció al final de la tarde cuando las distintas cadenas radiales empezaron a transmitir la terrible noticia que los Coroneles Monterrosa y Calito junto al Mayor Azmitia, elementos de tropa, pilotos, periodistas, un sacerdote y su sacristán habían perecido en un terrible accidente aéreo en los alrededores de Joateca.

Había muerto el mejor comandante de campo, como calificó el Ingeniero Duarte al Coronel Monterrosa, junto a varios de los mejores jefes militares durante la operación Torola IV que pretendía limpiar definitivamente el departamento de Morazán.
Como era evidente, la moral de la tropa cayó momentáneamente aunque después Monterrosa fue su inspiración en el combate.
28 años después las cosas no han cambiado en El Salvador, la paz por la que tanto luchó nuestro héroe nunca llegó porque los antiguos enemigos de la Patria siguen queriendo destruirla, ahora bañados y perfumados desde el gobierno central, los curules de la Asamblea Legislativa y de los títeres que bailan al son de los albapetrodólares, y además, vivimos en una guerra peor que la de los años ochenta, una guerra social en la que las mafias están compitiendo con el Estado por territorio, dominio armado y rentas o extorsiones.
Nos encontramos con una Fuerza Armada castrada del valor y el heroísmo con el que actuaron los hombres de uniforme que salvamos a este País del comunismo internacional. El pago fue la traición de un gobierno que entregó a muchos jefes, oficiales, clases y elementos de tropa para quienes el cumplimiento del deber se convirtió en un delito solo por petición de aquellos a quienes habían combatido por ser agresores de la Patria y pos sus socios internacionales.
En cambio los enemigos de la democracia fueron premiados con tierras, jugosas cuentas bancarias, negocios, viajes y puestos en el gobierno, mientras los veteranos de guerra, los hijos de mi Coronel Monterrosa siguen mendigando una justa indemnización.
28 años después la pobreza sigue campeando en el campo, tal como la observó mi Coronel cada vez que hablaba con la gente, porque pareciera que doce años de guerra y más de 100,000 muertos no sirvieron de nada.
28 años después la lucha de Domingo Monterrosa no ha sido reconocida en su plenitud porque sus enemigos han tenido más estrados que los que reconocemos sus virtudes y valores. Por ello tenemos que elevar la voz, con voz de mando para gritar a los cuatro vientos que Monterrosa Vive!!!!!, que Monterrosa vive en el recuerdo y en el corazón de los verdaderos salvadoreños, que Monterrosa sigue aterrorizando a los delincuentes terroristas, por eso pretenden declararlo muerto, por eso se pretenden agenciar la autoría de su muerte, y no se dan cuenta que los héroes nunca mueren, que los valientes son inmortales porque son almas privilegiadas por Dios, porque para ellos la muerte es solo una puerta para llegar a la exaltación junto a Dios!!!
Pobres ignorantes los que pretenden matar al soldado inmortal en cada discurso o en cada remedo de artículo que escriben.
No en balde gozaba tanto del salto en paracaídas, porque esa sensación de libertad que sentimos en la caída solo la sienten los águilas y las almas libres, cada salto era un preludio de su destino final en la eternidad.
Domingo Monterrosa sigue viviendo entre nosotros, cada vez que luchamos por la verdad, cada vez que elevamos la voz contra la injusticia, cada vez que defendemos a la Institución Armada, cada vez que defendemos a los veteranos de guerra, cada vez que recordamos los actos de heroísmo en defensa de la Patria, cada vez que luchamos por la democracia, cada vez que denunciamos la corrupción, cada vez que defendemos la institucionalidad democrática, cada vez que actuamos con honradez, Domingo Monterrosa sigue viviendo con más fuerza, con más dignidad, con más hidalguía, con más valor, Monterrosa sigue viviendo!!!!
Las lágrimas ya fueron enjugadas de nuestros rostros, el dolor ha pasado, porque ahora vivimos con la firme convicción de la inmortalidad de Domingo Monterrosa en el verdadero pueblo salvadoreño, hemos entendido la misión que nos ha encomendado desde el más allá: continuar con las batallas que no pudo combatir, con sus mismas armas, las de la verdad y del patriotismo, nos manda salvar definitivamente a ese El Salvador con el que siempre soñó, un país en paz y progreso como el que él vivió en el Berlín de los años cincuenta.
Un día nos reagruparemos en el cielo y le daremos parte de la misión cumplida, le relataremos nuestras estrategias de combate, le reportaremos nuestro Orden de Batalla en esta vida y contaremos con su mano amiga sobre nuestro hombro como acostumbraba a hacerlo con sus elementos de tropa.
Parece ayer que ahogabamos nuestro llanto en esa tarde del 23 de octubre de 1984, pero ahora como hombres seguimos avanzando hasta conquistar la posición que nuestro Comandante nos ha mandado tomar, la cima de la Dignidad Nacional.
A los actuales hombres de uniforme les cabe la misión de tomar el ejemplo de Domingo Monterrosa, para ser militares de honor, para ser verdaderos patriotas, paras reivindicar la dignidad de la Fuerza Armada, para dignificar a todos los héroes que regaron la campiña salvadoreña con su sangre, para edificar la carrera militar, para velar por la institucionalidad y la soberanía nacional, para constituirse en el verdadero brazo armado del pueblo.
Finalmente a los gobernantes de hoy y mañana les advertimos que no se atrevan a pretender menoscabar la memoria de nuestros héroes poruqe cada día habrán nuevas voces que se elevarán en defensa de la memoria histórica de nuestra Fuerza Armada.
Un día se elevará en una plaza importante un monumento eterno a la memoria de Domingo Monterrosa, un monumento al héroe nacional, al soldado desconocido que ha ofrendado la vida desde 1824 para construir la nación que tenemos que seguir defendiendo, y las futuras generaciones conocerán la vida y seguirán el ejemplo del Teniente Coronel DEM Domingo Monterrosa Barrios.
Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro

UNA PALABRA MAS POR MI CHARLY MONTERROSA

Domingo Monterrosa y el pueblo Salvadoreno

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Domingo Monterrosa es un diamante fíinamente labrado por el Creador, en el que cada día se descubre una nueva cara y nunca dejaremos de alabar sus virtudes, siendo casi imposible encontrar un defecto.

Fue un hombre fuera de serie para su tiempo, o más bien era un enviado de Dios que nos trajo un mensaje bien claro: aún en los tiempos modernos es posible vivir con honor, es posible vivir por un ideal, es posible morir en el cumplimiento del deber y cubrirse de gloria.
Evidentemente sus enemigos, aquellos que se veían brutalmente deformados cuando se reflejaban en el espejo de sus virtudes, tratarán de atacarlo, de disminuirlo, es como si los habitantes de las tinieblas le tiren piedras al sol o lo quieran apagar a escupidas.
Domingo Monterrosa ya no pertenece a esta dimensión de la realidad, pertenece al mundo espiritual, eterno, glorioso, ya superó el mundo material y mundano, entonces, digan lo que digan de él no pueden restarle ni una pizca de gloria.
La gloria de los héroes es muchas veces levemente idealizada por los hombres, ni las condecoraciones, ni los homenajes, ni el monumento que un día levantaremos sus hijos, le agregará un laurel más a la corona que Dios ya puso en sus sienes.
Y cuando digo “sus hijos” me refiero a todos los que en este mundo le idolatramos. Domingo Monterrosa ya se universalizó, se hizo de su pueblo, se dio para su pueblo y se encarnó en el espíritu de su pueblo.
Es la gente del pueblo la que tiene la dimensión exacta de lo que Domingo Monterrosa fue, o más bien, es. Es de los labios de las personas humildes, de sus soldados, de la gente que liberó de las garras terroristas, de la gente que lo admiró, de aquellos que cantan su corrido, de todos los que leen este blog, de los que dejan sus comentarios, Dejó de ser un documento clasificado y pasó a personificar el ideal del soldado salvadoreño y del patriota que desea servir a su Patria.
Domingo Monterrosa sigue trotando en los comandos de fuerzas especiales, sigue saltando en sus paracaidistas, sigue vigilante del honor de los cadetes de la Escuela Militar, sigue gritando desde su tumba que hay que vivir con honor, pobremente pero con dignidad. Desde las páginas que escribió con su sangre y sudor nos sigue enseñando cómo conducirnos por la vida.
Su lema sigue inspirando a nuestros comandos, su nombre llena de orgullo a la Tercera Brigada y a toda la Fuerza Armada, le enoje a quien le enoje.
Descanse en la Eternidad mi Charly, que nosotros y nuestros hijos velarán por esta inmensa riqueza que nos dejara su ejemplo y su vida.
Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro

DOMINGO MONTERROSA REFUNDO EL EJÉRCITO

Foto El Diario de Hoy

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La muerte heroíca de Domingo Monterrosa el 23 de octubre de 1984 marcó un antes y un después en el Ejercita Nacional.
Ningún militar salvadoreño que se precie de serlo puede ignorar la figura heroíca de Monterrosa Barrios.
Con cualquier oficial que se hable de mi Coronel, tiene a flor de labios el adjetivo de “héroe”, nadie lo puede calificar de otra forma, solo los terroristas y sus sobalevas.
Ser como el Coronel Monterrosa es la meta de cualquier militar que ame entrañablemente la carrera de las armas, emularlo, imitarlo, seguir su ejemplo, vivir sus principios y valores es el objetivo de cualquier caballero cadete.
También lo es de cualquier paracaidista o soldado de fuerzas especiales, ya que él fue el fundador de este tipo de unidades en el país, tanto el Escuadrón Aerotransportado como el legendario Batallón Atlacatl.
Su entrega, arrojo, valentía y concepto del cumplimiento del deber es modelo a seguir por cualquier comando salvadoreño, porque aunque no existe un conflicto declarado, los enemigos de la Patria se encuentran agazapados buscando el momento preciso para lanzar su ataque apátrida contra los más preciados intereses de la Patria, y el comando de fuerzas especiales está listo las veinticuatro horas del día y los trescientos sesenta y cinco días del año para entregarlo todo, hasta su propia vida, por defender la Patria por la que un día juramos Vencer o Morir.
Cómo quisieramos muchos tener la fuerza y la hagilidad de nuestros años mozos para reingresar a nuestra querida Fuerza Armada, como quisieramos portar con dignidad nuevamente el uniforme que distingue al soldado nacional, llevar el M-16 en nuestras manos o el G-3 A2 de los paracaidistas de antaño, camuflajear nuestros rostros y equipos y salir a la cacería de los delincuentes terroristas, ser aerotransportados en los UH o lanzarnos al vacío en salto de combate para sorprender al enemigo, parapetarnos con el M.14 y lanzar tiros certeros como francotiradores, montar emboscadas por horas y días y golpear el corazón del enemigo. Pero la realidad es otra y el paso inexorable del tiempo hacen mella en nuestros cuerpos, pero la puntería no la hemos perdido ni el valor y el arrojo que nos llevaría a defender nuevamente a la Patria.
Por eso usamos ahora nuestro intelecto y nuestra pluma, para que las nuevas generaciones de soldados, clases, jefes y oficiales vuelvan a vivir con esos ideales que luchamos los que salvamos a nuestro País de la opresión comunista, de los que vimos derramada la sangre de nuestros compañeros y la nuestra en medio del fragor del combate.
La nueva Fuerza Armada debe surgir según el modelo del soldado Monterrosa Barrios, porque antes que un jefe fue un soldado y nunca lo dejó de ser, nunca olvidó su juramento y cumplió a costa de su propia vida.
Si un hombre de uniforme no está dispuesto a seguir los pasos de Domingo Monterrosa mejor sería que lo entregara antes que lo profanara con una traición a los más altos ideales de la Patria.
No está lejano el día en que Monterrosa sea considerado el procer de los nuevos tiempos, el refundador de la Fuerza Armada que junto al General Arce gritan desde la eternidad una nueva frase; la República vivirá mientras viva el Ejército
Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro

NO SE PUEDE NEGOCIAR CON TERRORISTAS

Negociar con terroristas a costa de los más altos intereses e ideales de la Patria es traicionarla de la manera más vulgar.
Es la forma más cómoda de ejercer el poder y una burla a la sangre derramada por los héroes que han ofrendado su vida en el cumplimiento del deber.
Pretender llevarse los “laureles de la paz” pasando por encima del marco constitucional y de las leyes de la República es burlarse de todo el pueblo que día a día trabaja por llevar el sustento a sus familias y por respetar el estado de derecho.
No se puede premiar a los delincuentes, mucho menos a terroristas que juegan con la sangre y el dolor del pueblo. ¿Donde queda el dolor de las víctimas? ¿Acaso es necesario ser terrorista para obtener favores del Estado como pasó en 1992?
En esa ocasión, miles de héroes anónimos, miembros de alta de los cuerpos de seguridad y de los Batallones de Reacción Inmediata, fueron despedidos sin mayor beneficio y a los terroristas que sembraron el dolor se les premiaron con puestos, tierras y privilegios de los que todavía siguen gozando.
Hombres como Domingo Monterrosa dieron hasta la última gota de su sangre para derrotar a los delincuentes terroristas, y al final quieren hacerlos pasar como los malos del conflicto.
Ahora está pasando el País por algo similar: el gobierno de Funes, el que ha pretendido ofender la memoria de nuestros héroes, ha negociado con los terroristas de la MS de la Mara 18, lo hicieron a través del actual Viceministro de Seguridad, anteriormente Director de Centros Penales. El gobierno de Funes ofreció privilegios para 30 líderes de maras, entre ellos los asesinos del 13, el Viejo Lin y el Sirra, a cambio de bajar los homicidios para que pareciera que era producto de las políticas de seguridad de Munguía Payés y que los mareros y sus familias votaran por el FMLN!!!!!!!!
DE ESA MANERA FUNES LE PREPARABA EL CAMINO A LA CANDIDATURA PRESIDENCIAL A MUNGUÍA PAYÉS, QUIEN NHA DESONRADO EL UNIFORME DE LA GLORIOSA FUERZA ARMADA.
Como camuflaje de esta espúrea negociación, involucran a Mons. Colindrés a quien ha dejado solo la Conferencia Episcopal, para hacerlo parecer como un “acuerdo entre maras”.
No solo negocian con terroristas facilitandole su labor de extorción contra el pueblo honrado, sino que le tocan la cara al Órgano Judicial y pretenden verle la cara al Pueblo. Nada hay escondido entre el cielo y la tierra.
Por eso es vital rescatar los valores que nuestros héroes nos legaron y por el honor de su memoria y de la sangre que derramaron tenemos que levantar con valentía nuestra voz como un día levantamos nuestros fusiles contra los delincuentes terroristas.
Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro

LA HUMANIDAD DEL CHARLY MONTERROSA

Domingo Monterrosa y el pueblo Salvadoreno

Desde que era un estudiante de secundaria, Domingo Monterrosa siempre buscó ayudar a su prójimo.
Vivía sobre la 25 Avenida Norte, frente a las lavanderias del ISSS, en compañia de su hermana, a la vuelta de la comunidad Tutunichapa.
Estudiaba en el Liceo Salvadoreño, pero durante los fines de semana, preparaba a los niños pobres para que recibieran la Primera Comunión. Llegó a pensar en hacerse sacerdote, pero al final se dio cuenta que Dios le tenía destinada otra misión: la gloriosa carrera de las armas y finalmente, la vocación de Héroe de la Patria.
Cuando tuvo mando de tropa nunca abusó de su posición para maltratar a sus soldados.
Cuando faltaba alguno de sus subordinados a sus deberes, prefería imponerles ejercicios que fortalecías sus cuerpos y aumentaba su resistencia que maltratarlos o humillarlos con garrotazos, insultos y bartolina.
Durante la guerra contra Honduras tampoco permitió abusos contra los vencidos, ni violaciones a las mujeres, ni robo de propiedades y semovientes, nada fuera del orden y la ley.
El 7 de mayo de 1980 salvó a un grupo de civiles y militares que se encontraban en la Finca San Luis de morir ejecutados por orden del Coronel Majano, quien creía que dicho grupo, liderado por el Mayor Daubuisson, estaba planificando un golpe de Estado contra la Junta Revolucionaria de Gobierno. La intervención de Monterrosa les salvó la vida. Practicamente el partido ARENA le debe la vida al Charly Monterrosa.
Durante la guerra contra la agresión comunista, a pesar de las duras condiciones en las que se luchaba, nunca se desesperó ni se desquitó contra ninguno de sus soldados. Los amaba como un padre a sus hijos, los ayudaba en los escenarios de combate, combatía muchas veces en la primera linea de fuego, sin miedo, con heroismo y con hidalguía, lloraba junto a los lisiados y a los muertos en combate, nunca aplicó castigos humillantes a sus soldados, solo los hacía flexionar para que se fortalecieran sus piernas, compartía una tortilla con frijoles junto a otros dos soldados, nunca buscó privilegios junto a la tropa, solo salía del escenario de combate si existía una necesidad extrema o se le requería por parte del alto mando.
Se conmovía profundamente frente al sufrimiento de su pueblo.
Al liberar algunos pueblos, se reunía en la plaza pública con la gente y les explicaba la razón de la lucha de la Fuerza Armada, porque era gente engañada muchas veces, y la gente sentía en él a un verdadero lider.
A veces mitificamos a nuestros héroes, pero ellos tenían también un corazón humano, una parte sentimental, una faceta llena de caridad. Domingo Monterrosa era escencialmente humano, y como tal, conocía el dolor y tenía una fuerte convicción del deber, y él mismo no escatimaba dolor para cumplir con el deber, con el fin de evitar al máximo el dolor ajeno.
Llegó hasta las últimas consecuencias, con la ofrenda de su vida por su pueblo, dio vida a las palabras del Maestros: “No hay mayor amor que el del que da la vida por sus amigos”. Domingo Monterrosa sabía que podía morir, sus compañeros de promoción se lo dijeron unos días antes de morir, pero él tenía un ideal más alto por el que luchar: la paz de su pueblo, y si el precio de esa paz era su vida, estaba dispuesto a hacerlo y lo hizo.
“Juré que cumpliría y cumplí”
Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro

DOMINGO MONTERROSA BARRIOS

Por Guido Miguel Castro

El pasado 16 de enero, el presidente Funes decidió trasladar la celebración del XX aniversario de la firma de los Acuerdos de Chapultepec al Mozote, al norte de Morazán, abriendo una de las heridas más antiguas y más polémicas de la pasada Guerra Civil.

Lo que debió ser un llamado a la reconciliación nacional se convirtió en una diatriba contra el Ejército Nacional, la institución que mejor cumplió dichos acuerdos, lo que parcializó al Jefe de Estado y ensombreció la celebración.

Sin mencionarlo de forma personal, el principal ataque se dirigió directamente contra el Teniente Coronel Domingo Monterrosa Barrios, el primer Comandante del Batallón de Reacción Inmediata “Atlacatl”, Comandante de la Tercera Brigada de Infantería (que ahora lleva su nombre) y Jefe Militar de la Zona Oriental hasta su muerte el día 23 de octubre de 1984.

Fue Primera Antigüedad de su Promoción en 1963, Veterano de la Guerra de las 100 Horas, fundador del Batallón de Paracaidistas y calificado como el mejor Comandante de Campo por los Asesores norteamericanos y el ex Presidente José Napoleón Duarte en el libro “My History”.

Los hechos del Mozote son confusos, la guerrilla utilizaba a las masas como escudos humanos, el conflicto iniciaba y no se respetaban reglas en la guerra. Se habla de cuatro días de masacre y nadie habla de algún intento de las fuerzas guerrilleras de detener dicho ataque. ¿Y la Brigada Rafael Arce Zablah, las fuerzas especiales de la guerrilla?

La guerra en sí misma es una locura. El Batallón Atlacatl se organizó según el modelo de las fuerzas especiales, los boinas verdes norteamericanos, según la experiencia de Viet Nam. Los asesores

militares norteamericanos siguieron utilizando las técnicas y armamentos usados en esa guerra. La misma guerrilla utilizó las técnicas del Vietcom y muchas de sus acciones y masacres fueron sanguinarias, pero no fueron recordadas por el Presidente.

Funes pretende ordenar que se prive al Coronel Monterrosa del calificativo de “Heroe” que ostenta dentro de las filas castrenses y en un importante sector del pueblo salvadoreño, como si la heroicidad se otorgara o retirara por decreto presidencial.

Las cualidades personales y profesionales de Domingo Monterrosa es lo que le ha otorgado esa calidad que nada ni nadie le podrá quitar. Y por más que se revise la historia y los programas de formación militar, la historia no se puede cambiar, y lo que logrará con esa actitud es crear un mito entre las fuerzas castrenses.

El show propagandístico montado por el gobierno, que ya le mereció un “oscar” entre los usuarios de Facebook a Funes como mejor actor, era un compromiso que él tenía pendiente con su mentor, el P. Tojeira. Lo que hizo el gobierno llevó exactamente la línea de los últimos artículos de dicho religioso, incluida la petición sobre la actual denominación de la Tercera Brigada de Infantería. Es la venganza por el asesinato de los padres jesuitas por parte de algunos miembros del Batallón Atlacatl.

Ensañarse contra el mejor soldado del Ejército Nacional es una bofetada al profesionalismo de la Institución Armada, es una deslealtad a la institución que está sacando las castañas del fuego en el tema de seguridad pública al actual gobierno, es insultar la memoria de los miles de soldados, jefes y oficiales que ofrendaron su vida en el pasado conflicto armado.

Monterrosa fue asesinado porque nunca hizo de la guerra un negocio, como sí lo hicieron muchos de los que ahora se rasgan las vestiduras o se quedan callados en un silencio cómplice.