LOS ENEMIGOS DE DOMINGO MONTERROSA

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Por Guido Miguel Castro

Domingo Monterrosa era un militar ejemplar, un ciudadano modelo y un hombre íntegro. Eso lo volvió un problema, un estorbo para muchos.

Por una parte, los delincuentes terroristas veían en él y en las tropas que dirigía, una barrera infranqueable que no les permitió cumplir con sus más rastreras intenciones. A esto se unía la incipiente formación militar con la que los terroristas entraban en combate, la mala alimentación y las condiciones paupérrimas en las que los mantenían los líderes terroristas, a pesar de contar con millones de colones producto de los secuestros de empresarios de los años setenta.

Esa incapacidad militar los llevaba a inventar leyendas y a tejer mentiras para manchar su buen nombre y su prestigio como militar. Lo acusaron de asesino y genocida y nunca han podido probar nada, más bien se contradicen y siempre han quedado en ridículo. Es como que un cerdo se rasque el lomo en el tronco de un gran roble centenario todos los días, pero nunca lo derribarán.

Por otra parte, siempre ha sido odiado por los ideólogos de los terroristas, que vieron en él la contradicción de todas las sandeces que pretendieron hacer creer a la población civil sobre la Fuerza Armada. No logran entender el por qué la población civil lo recibía con los brazos abiertos, lo escuchaban con atención, le daban la razón y le apoyaban en su campaña de pacificación nacional, y no solo eso, no se explican cómo la gente lo admiraba, lo idealizaba, lo idolatraba, porque era la encarnación del verdadero héroe para los salvadoreños de su época.

Para ellos, lo lógico era que el pueblo se levantara en armas y odiara a la Fuerza Armada, y sin embargo, la gente rechazaba esas ideas foráneas y apoyaba la institucionalidad del Ejército y a su máximo representante, el Coronel Domingo Monterrosa Barrios.

Finalmente, lo más triste de todo, era que también para los malos militares su figura era molesta, porque evidentemente, los hacía ver mal. Estos individuos eran aquellos individuos que habían llegado a la institución armada a buscar riquezas mal habidas, falso status social, poder mal utilizado, venganza, odio social, machismo o eran terroristas infiltrados. Militares sin vocación a quienes no les importaba violar los códigos de honor dentro del ejército y buscaban satisfacer sus más rastreros intereses, muchas veces, a costa del sufrimiento y hasta de la vida de humildes soldados que ofrendaban su vida por la Patria sin darse cuenta que eran víctimas de traidores a su juramento a la bandera.

Domingo Monterrosa descubrió muchas veces negocios sucios, movimientos de armas decomisadas, compra de munición defectuosa, pero quizás lo que más le incomodaba a los malos militares, era su esfuerzo y deseo que la guerra terminara lo más pronto posible, haciendo uso de la honorable vía militar y no de negociaciones arregladas que pisotearon el honor de la Fuerza Armada y lanzaron a sus miembros a un futuro vergonzoso e incierto, mientras los agresores terroristas pasaron a un mundo de poder político, empresas oscuras, ong´s y vida en sociedad.

Esos enemigo de nuestro héroe son los que siempre desearon su muerte, y que al final lo asesinaron, porque era un estorbo, porque los hacía ver mal, porque no soportaban la forma honorable con la que vivía el cumplimiento del deber.

Sin embargo, los que creyeron que al eliminarlo se librarían de su sombra, estaban equivocados. La muerte solo volvió más grande a nuestro héroe, solo iluminó las virtudes que siempre mantenía ocultas por su humildad, su muerte lo elevó al rango de la inmortalidad y por eso continuaron atacándolo y sus asesinos se escondieron en la amnistía y los ruidos y recovecos de la guerra.

Pronto llegará el amanecer del día en que su nombre será reivindicado y el pueblo podrá honrar abiertamente su memoria y su vida será presentada como modelo a seguir en las presentes y futuras generaciones.

Por la Patria y con Dios.

Sgto. Guido Miguel Castro

DOMINGO MONTERROSA ES UN HÉROE

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Desde la antigüedad, las culturas colocaban junto a los dioses a los héroes. Etimológicamente es difícil encontrar una raíz que devele su significado, pero generalmente los autores coinciden en que héroe es sinónimo de fuerte, poderoso, vigoroso, robusto, noble, digno, majestuoso e inteligente, cualidades por las cuales el héroe se distingue del resto de los hombres y se acerca a los dioses. En otras palabras, se designa con ese nombre a seres extraordinarios dentro de una sociedad o cultura. Seres casi perfectos que se acercan a la divinidad. Son el equivalente a los santos en la Iglesia Católica: personas de virtudes extraordinarias que son dignas de ser venerados e imitados.

Hoy se llama héroe al hombre que se distingue por sus hazañas, por su extraordinario valor, por su abnegación, y se ha inventado la palabra “superhombre” para designarlo.

Las características extraordinarias del héroe nace de dos fuentes: de Dios que las otorga y de la voluntad del hombre que las desarrolla. Una persona puede ser muy inteligente por razones anatómicas, fisiológicas y genéticas, pero si esa inteligencia no se cultiva, de poco sirven esos dones concedidos por Dios.

Domingo Monterrosa desde su infancia se dio cuenta que poseía facultades superiores a las de sus compañeros de juego y de aula, superó situaciones personales y familiares que a otros les hubiera hecho desistir de cualquier esfuerzo y se hubieran condenados a sí mismos a pasar toda su vida en la comodidad del anonimato de la pobreza y la ignorancia.

Al descubrir esas capacidades extraordinarias pudo haber pensado de forma egoísta y dedicarse a otras actividades lucrativas, sin embargo decidió ponerlas al servicio de su Patria, con el sacrificio y el riesgo que esto implicaba.

La vida militar no es, como algunos piensan, una fuente de enriquecimiento fácil y rápido, más bien es una vida de gran sacrificio, en la que se descuidan a la familia, se gana poco, se sufre mucho y se ejercen grandes responsabilidades.

Domingo Monterrosa sabía esto pero no dudó ni un momento en considerar que la Patria es un valor superior a la propia vida personal, y bajo esa perspectiva vivió siempre, por eso nunca conoció el miedo ni puso límites a sus fuerzas ni proyectos.

Por ese amor a la Patria luchaba por acabar con la guerra militarmente en el menor tiempo posible, no por odio a los terroristas sino por amor a su pueblo. Quería regalarle la paz a su gente, y el bienestar y trabajo que esa paz trae consigo.

Domingo Monterrosa se sacrificó a sí mismo por su País, de forma extraordinaria, fuera del común del resto de ciudadanos, que por lo regular velan únicamente por sus propios intereses y no por los demás, lo hizo sin medir las consecuencias, porque los héroes no miden consecuencias ni peligros.

Facultades y extraordinarias y entrega total al ideal del patriotismo convierten a Domingo Monterrosa en un verdadero héroe, en un ciudadano extraordinario, en un soldado ejemplar, en un padre modelo, en un ser extraordinario que Dios coloca solo cada cierto tiempo en los pueblos para recordarnos que la vida sin servicio no tiene sentido.

Cuantas veces he pedido a miembros de la Fuerza Armada que me definan al Coronel Domingo Monterrosa me han dicho sin pensarlo mucho, “Es un héroe”, una frase corta que posee un contenido infinito, héroe es la palabra que lo define y que resume su vida, y que ahora nos llama a tenerlo como ejemplo de entrega a los más preclaros ideales de una Patria que sigue amenazada por aquellos oportunistas que solo buscan su propio enriquecimiento sin importar el daño que provocan.

Domingo Monterrosa vivirá por siempre en la mente y el corazón de los verdaderos salvadoreños.

Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro

MONTERROSA FUE UN OFICIAL FUERA DE SERIE

En la vida militar, a medida que se asciende en grado, la vida se va haciendo más cómoda, y por supuesto, las libras extras empiezan a aparecer y las consecuentes enfermedades derivadas, como la hipertensión y la diabetes.
Al mismo tiempo, a los subalternos se les ven con desdén y hasta con desprecio y se les someten a los mismos castigos y abusos a los que el oficial se vio expuesto cuando recluta o cadete. Es una especie de tradición en el Ejército. En la alimentación es igual. La comida de los oficiales siempre es de superior calidad que la de la tropa, y a veces, el oficial encargado del “rancho”, compra la comida de peor calidad para que “alcance” el presupuesto destinado a ese rubro tan importante en una unidad militar.
Igual en el manejo de fondos en la guerra, a la mayoría de oficiales nunca les alcanzaba el dinero que manejaban, a Monterrosa no solo le sobraba, sino que siempre pagaba lo justo en todo lo que compraba, hasta en las tortillas que encargaba para la tropa en operación.
Domingo Monterrosa era lo contrario a todo esto.
Desde que era cadete, se exigía más de lo normal para su grado, y sin tener una contextura física superior al promedio, su fuerza, agilidad y destreza física era superior a la de todos sus compañeros. subía la cuerda en escuadra como si fuera una máquina, corría a mayor velocidad que cualquiera en distancias cortas y tenía una resistencia en el trote de distancias largas superior a cualquiera de los mejores corredores del Ejército. Siempre fue famoso su trote de la Fuerza Aérea con los paracaidistas hasta el antiguo Hotel Sheraton en la Colonia Escalón. Pocos regresaban corriendo con él a la Base.
Nunca vió de menos a sus soldados ni a los civiles. A sus subalternos los trataba como hijos y su salud y alimentación eran vitales para él. No solo supervisaba las compras del rancho, sino que además, consiguió con el Ejército Norteamericano buenas raciones de comida para la tropa en la base y en operación. Igualmente se preocupaba de cualquier dolencia de los elementos de tropa y oficiales y practicaba la medicina preventiva entre su personal.
Los castigos los transformaba en refuerzo de la formación física, nunga golpeó a sus soldados ni los insultaba, nunca los abandonó en combate y más de una vez se sacrificó por un soldado herido que necesitaba ser transportado con urgencia.
Igualmente lo hacía con la población civil, un día una señora dió a luz en su helicóptero, fue evacuada de Ciudad Barrios.
Comía junto a la tropa, más de una vez una tortilla con frijoles fue compartida entre él y dos soldados más. Le sabían a gloria.
Su oficina en el Batallón y en la Tercera Brigada siempre fue sencilla, con lo escencial para un hombre que tenía su área de trabajo fundamentalmente en el teatro de operaciones.
Tuvo un perro, Huragan, un pastor blanco, que comía lo mismo que él, que trotaba con él, que saltaba en paracaídas con él, y que murió como él en el aire.
Tenía unos pocos uniformes, que ahora podemos contemplar en el Museo de Historia Militar, nunca utilizó armamento sofisticado y vestía como cualquiera de sus soldados, combatía junto a ellos, se arrastraba con ellos, se desvelaba con ellos, reía con ellos, bailaba con ellos, gritaba junto a ellos, lloraba con ellos, vivía como uno de ellos y murió como ellos en el cumplimiento del deber.
Definitivamente, Domingo Monterrosa Barrios antes que oficial fue soldado de la Patria y permaneció así hasta el momento de su muerte heroíca y así lo consideraremos hasta que un día todos los BIRIA y los hermanos de la seda nos reagrupemos en el cielo.
Esa humildad lo hizo grande, su felicidad en la tierra fue lo sencillo de la vida y el cumplimiento del deber. Nunca se complicó la vida con ambición desmedida, vivía con lo que ganaba y menos, no estaba atado a las cosas materiales, porque en realidad siempre fue un guerrero del cielo, un titán del aire, un aerotransportado en todo el sentido de la palabra, un soldado de fuerzas especiales que aprende a vivir con lo escencial, con poco peso en la mochila para moverse con libertad y agilidad, porque la misión se cumple a cabalidad y con rapidez.
¡¡¡Gracias mi Charly por haber sido como uno de nosotros!!!!!!
Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro

La Patria esta por encima de toda ambición y de todo interés sectario

Quizás ninguna otra ciudad sintió tanto la partida de Domingo Monterrosa como la ciudad de San Miguel. El coronel Monterrosa se había ganado con trabajo y cariño a la gran ciudad de Oriente pese al poco tiempo que tenia de fungir como Comandante de la Tercera Brigada de Infantería. Posterior a su muerte, la población rindió un renocimiento al coronel Monterrosa mediante un sepelio simbólico en cual participaron cientos de migueleños. El periódico La Prensa Gráfica recogió el pesar de la población migueleña en la siguiente nota:

Siguen Muestras de Pesar por Tragedia

Consternación ciudadana, sentidas demostraciones de afecto y respeto, y un consenso general de reconocimiento a la virtudes militares de los coroneles Domingo Monterrosa, Herson Napoleón Calito y demás oficiales que fallecieron trágicamente cerca de Joateca, se han observado desde ayer en la capital y el resto del país.
Las principales manifestaciones de pesar y conmoción, fueron detectadas en toda la Zona Oriental, sobre todo en San Miguel, donde específicamente se tenia al Cnel. Monterrosa como un libertador y gran estratega castrense… Desde que se supo de su fallecimiento anteayer como a las cinco de la tarde, sus mensajes, conferencias de prensa y otras disertaciones, estuvieron siendo repetidas constantemente por la radio emisoras, y se hacia referencia a una de sus ultimas intervenciones publicas, dijo textualmente: “Si yo muero, no quiero que se sientan tristes y que todos sean leales a la Patria, que esta por encima de toda ambición y de todo interés sectario”.
La alusiones a su trayectoria militar, desde que estuvo de Comandante del Batallón Atlacatl, hasta que llego a Jefe de la Tercera Brigada de Infantería con sede en San Miguel, se dice, estuvo llena de proezas heroicas, en su lucha contra la subversión y en el poco tiempo que se desempeño como comandante de la Zona Oriental en general, se granjeo la simpatía de todos al grado de que su popularidad llego a todos los estratos…
Se reconocían en el cualidades muy importantes relacionadas con su honestidad, seriedad, valentía, responsabilidad y acertadas maneras de dirigir a la tropa, entre el cual gozaba de un gran aprecio y “cuyo corazón vivía permanentemente”.
La señora Ana Virginia de Bustillo, Presidente del Comité Pro-Soldado Salvadoreño, dijo que la perdida del Cnel. Monterrosa, como la de los demás oficiales, era irreparable y que el Ejército tenia que lamentar por mucho tiempo su partida de este mundo.
Los cadáveres de los considerados Héroes nacionales, cuya nómina es la siguiente: Coroneles Domingo Monterrosa Barrios y Herson Napoleón Calito; mayores José Armando Azmitia Melara y Nelson Alejandro Rivas; Tenientes: Mauricio Arturo Duarte Arévalo, Arturo Amintory Aparicio Erazo y Oscar Villegas Guevara, artilleros: Miguel Ángel Menjivar Guillén y Manuel de Jesús Gómez Martinez, permanecerán en la Funeraria de la Fuerza Armada…

El nombre de Domingo Monterrosa fue eventualmente agregado a la Tercera Brigada de Infantería. Este fue un reconocimiento póstumo al sacrificio hecho por la Patria y en virtud del cariño y respeto recibido por la población de Oriente. En vida, el coronel Domingo Monterrosa lucho incansablemente por alcanzar la paz. El valiente pueblo migueleño y del resto de Oriente reconoció ese gran deseo del coronel Monterrosa.

LA HEROICIDAD DE DOMINGO MONTERROSA

Domingo Monterrosa y el pueblo salvadorenoDecir que Domingo Monterrosa no se ganó el título de HEROE en la historia salvadoreña es una falacia marcada de ignorancia, cinismo y revanchismo.
Defender la Patria hasta la ofrenda de su propia vida es la maxima expresión de heroismo, porque se muere por una causa, un ideal, una Nación y un Pueblo. Murió por la paz, por la libertad y por la Patria.
Un día juró hacerlo y lo cumplió, pudo haber evadido la muerte, pudo aceptar un puesto dirigente en el Estado Mayor o en el Ministerio de la Defensa Nacional, pero escogió el campo de batalla, escogió la primera línea de fuego, escogió estar a lado de sus soldados, gente del pueblo, humildes, pero aguerridos.
La heroicidad ganada a fuerza de muchas batallas es una característica que le acompañará por los siglos de los siglos, como los antiguos héroes atenienses o espartanos.
Desde los inicios de su formación militar se negó a sí mismo, rebazando su propia voluntad y resistencia natural, adquiriendo capacidades sobrenaturales, de titán, de un Apolo de los nuevops tiempos.
Se exigía arriba de los límites que establecían sus instructores y maestros. Sabía que un día la Patria y la vida se lo exigirían todo, hasta la vida, lo que nadie quiere dar, pero que él dió libremente, porque amaba profundamente a su Patria.
Contrario a sus detractores, que buscaron siempre mancillar el honor patrio, la soberanía nacional y la dignidad del Pueblo, Domingo Monterrosa siempre vivió pensando cómo servir mejor a su Patria y como lograr que otros lo hicieran. De hecho, todos los soldados que murieron a su lado desde 1981 hasta su muerte, murieron felices porque morían al mando de un héroe y solo era cuestión de tiempo para reagruparse en el cielo.
En la antiguedad los pueblos creaban héroes tratando que sus guerreros fueran semi dioses, pero en la actualidad nuestros héroes son plenamente humanos, y más humanos que el resto de los hombres, porque amaron, lucharon y se donaron a plenitud, como lo hace un verdadero hombre.
Domingo Monterrosa fue perfectamente humano, perfectamente soldado, perfectamente héroe y así permanecerá en el corazón de los verdaderos salvadoreños, no así en la mente de los apátridas que buscan dañar su imagen.
Descansa buen soldado!!! Descansa que ahora ha llegado el tiempo del premio bien merecido!!!
Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro